martes


El rostro de mi psicoanalista que me mira absorto por las complicaciones que le cuento para rehacer mi vida. 
-¿Re-hacer?, what?, re-hacer? preguntó yo, con gesto de que ni lo piense. 
- Ok, bueno, mover un poco las fichas de lugar y que eso te permita despojarte de cosas que no están buenas para que no sigas sufriendo de este modo, o no?
- ¿Sufrir?.- Si, sufrir la vida. Algo siempre se debe hacer para que esto no ocurra... ¿No te parece?. 
- Sabes lo que ocurre Walter. Vos sos demasiado inhumano en ese aspecto, cuando expresas tus sentimientos lo haces de una forma fea e hiriente.
- Lo sé, pero no puedo ser otro, no puedo, sinceramente no me sale, y tampoco sé por que.
- Uno debe dejar de amarse a sí mismo, y depositar ese amor propio en la otra persona
- El amor propio nunca lo abandonas.
- No se si suena egoísta eso...
- Yo no puedo expresar nada, excepto estas cosas maravillosas que me brinda la música
- Si, pero solo es eso.
- Solo puedo expresarme con la musica, soy inutil si tengo que hablar, muchas veces me interpretan mal.
- Y cuando hablas cortás el alma.
- Si..algo asi, eso es lo que duele, lo que me inmoviliza.
  Acepté ceder, intento hacerlo, pero no puedo aceptar que me pidan que cambie de personalidad, de función., ni yo sé cual es mi personalidad, ni sé cual de las cientos de personalidades fue la que exploto en aquel momento.
  No puedo ser indirecto. Si tengo algo para decir, lo voy a decir directamente, aunque sé que puedo lastimar.
- No, lo sabes, sabes muy bien que lastimas.
- Eso es todo lo que odio en mi.



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