sábado



El hombre que era yo, o no lo era, o no lo soy.

Los viernes solían ser mis días favoritos. Hoy Tengo la certeza de que no es viernes. Pero no lo sé, ya no cuento con los números de días. Creo que hoy es Viernes 13 del año 2016. 
Tengo edad para liberarme. Tengo edad suficiente para desesperarme. Tengo una edad que no guarda rencor con su tiempo, sino con su impronta. Pero sigo manteniendo la suerte de los débiles en este mundo. 
Y me arrastro por pensamientos que son solo míos, que son vulgares y complejos, quizá; al mismo tiempo ahora. Pero que infieren en mi una desesperada angustia, constante y disonante.
No es tan claro como me ven. O como yo asumo mi vida frente a la de los demás.
Solo sé que estoy despierto una vez más. Otra noche más en vilo y ya van seis.
Me acuesto cuando amanece, esperando como vampiro a que llegue el momento de yacer sobre su ataúd.
Y me despierto, también de día, pero con más sol y más calor que en las madrugadas de sueño.
Pero mi noche ya paso de corretear por ciertos lugares.
Mi noche se quedó acá, entre rincones donde vivo mi sintomática vida.
Me atrevo a decir que viajo en un constante cambio con respecto a las cosas que me rodean .
Sin mi enrededor, ese soy yo.
Y soy yo quien está distante de las cosas que me rodean, quien no ha variado mucho en su manera de actuar y de pensar.
A veces me pregunto si vale la pena cambiar e intentar cambiar este mundo. Y solo consigo una abstracción del presente como si fuera el pasado todo, analizado por mis fatídicas neuronas.
Y solo llego a la conclusión que ya estoy muerto.
Y si ya estoy muerto... ¿what does it matter?.


w.

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