¿En verdad creés que desestimo tus sentimientos?
Yo no violaría tu sentimiento nunca jamás.
El desatino, la falta, la sobra. El excremento, la sobra, la falta. La ira. El odio declarado. El amor perpetuo, las voces de la embriaguez de mayo bajo una mortaja oscurecida.
No tengo ganas de estar con nadie, ni por consuelo ni por tratar de olvidarte. Ni por la urgencia de descarga de sexo, ni por cagarme en vos, sádica nenita vil y cruel condecorada en mi retrato de indulgencias.
La ciencia me dice que los fármacos ayudan a dormir a millones de personas que las consumen. Como por ejemplo a tu tía a una amiga, al kiosquero, al botonazo de seguridad o simplemente a aquella señora paqueta que camina por Av. Santa Fé. La gente necesita de píldoras para dormir.
Entonces se encargará la ciencia de curar esto?. Me repito. Se encargará el tiempo de llevarse esto?.
Se cargará con la pesadilla hecha costumbre?.
Incentivo para sabotear así mis días. Hace desempolvar reliquias malditas del pasado, una metamorfosis adolescente, una antigua niñez, transformándolo en memorias. Una memoria tan clara como posible. Fruto de mis pensamientos; que el mundo me acontece, y yo, su fiel testigo.
Pero a quien le podría llegar a importar lo que piense un niño dormido?.
Qué puedo hacer un niño de seis, siete, ocho...diez años, en medio de una ciudad?.
Jugar, leer, escribir, pensar en morir o escapar...


No hay comentarios:
Publicar un comentario