Hoy es lunes cuatro de septiembre del año dos mil diecisíes. Lunes de veinte cigarrillos en un día. Lunes de lluvia fría e intensa. Lunes de drogas compulsivas, de estómago vació por elección. De descubrir una canción compuesta hace años y de elegirla entre las próximas. Esa canción debe estar, me dije apenas la escuhé mientras la digitalizaba. Creo no haberme equivocado
Son más de las cinco de la madrugada. Me siento incomodo en este sillón, donde escribo este tortuoso diario invernal. Estoy en un cuarto refugiado en cuatro paredes. Me encuentro inmerso de libros, discos, e instrumentos, cigarrillos y leche pasteurizada y algunas golosinas y la posición incorrecta sentado en un sillon frente al ordenador (me gusta reemplazar la sigla PC por ordenador suena más cool y para que no se confundan los comunistas o sus enemigos).
Hace un rato empecé ver una película que miro cada tanto y me emociono mucho: Smoke. Y creo que yo soy así, como esos actos humanos que aparecen limpios e inocentes desde la más profunda alma, que por esa propia virtud que tenemos se convierte ante los ojos de los demás como si fuera inocente y potencialmente estafable, de algún u otro modo. Y ser así me da dolor más que calma u orgullo. Porque es evidente la debilidad del alma ante la emoción. Detengo la película y comienzo de nuevo a pensar. Y ya no puedo verla sino aspirar de nuevo el aire, otra vez y dirigirme a este teclado inmune que lleva a estas palabras a ser escritas de nuevo, desde el infierno en el que vivo.
No he podido salir de casa porque mis fuerzas me lo prohíben.
Mis ojos descansaron bastante, pero no así mi cuerpo.
Definitivamente no funciono bien en el verano ni en invierno. Solo soy un receptor de malas novedades. Tengo muchas ganas de echarme a domir y despertar jamás. Es un mal reto esto de ser adulto.
Espiar el estribillo de nuestras vidas no tiene nada de divertido ¿verdad?.
No pasa un solo día en que no entre a visitar tu perfil por lo menos dos veces. Lo sé, suena un tanto estupido tal vez, pero siento que es la única forma no peligrosa para ninguno de los dos de tenerte un poco cerca.
Siempre que quise acercarme de alguna manera hacia vos, nunca supe como hacerlo. No soy un deportista del amor ni un experimentado en las relaciones humanas, personales, íntimas. Pero ahora creo que podré hacerlo, ayudarte de algún modo con una distancia que te haga conseguir lo que estas esperando y lo que queres. Yo por mí parte seguiré cuestionandome cuando será la vez en que podré de nuevo verte.No pasa un solo día en que no entre a visitar tu perfil por lo menos dos veces. Lo sé, suena un tanto estupido tal vez, pero siento que es la única forma no peligrosa para ninguno de los dos de tenerte un poco cerca.
Para vos, todo mi deseo de que seas feliz, y estés bien.
una enferma despedida.
una entera despedida.
una eterna despedida.
w.
No hay comentarios:
Publicar un comentario