Al parecer el día no termina aquí. Hoy es noche de viernes, Por causa y orden de jueces que no fueron concebidos en nuestros tiempos, es desesperante a veces podar los días. Parece ser un día interminable. Sin dudas, no como tantos otros. La víspera de navidad está lejos y no la aclamo, ni la niego, ni la juzgo. Solo pienso en vísperas de deseos objetivos, plausibles, realizables.
Hoy presiento que hemos terminado con un ciclo. Horas hemos gastado buscando ese enfoque lo-fi.de discos que nos acompañaron en nuestra vampiridad.
De algún modo, nuestra huella quedará completamente impuesta al orden de sucesos que acontecerán en un futuro prospero de nuestras vidas.
Por supuesto, este no es el final. Algunos días, horas quedan para amortiguar la indefensa sonrisa abierta sin pensar.
Cuando decidí empezar esto, automáticamente me vi en medio del dilema de cómo hacerlo. La idea de este fun~zine no es tener secciones, muchísimo menos transformar este espacio en una mera columna de crítica de bandas inevitablemente subordinada a los cánones de cierta percepción corta de miras que lo único que pretendió siempre fue dictaminar qué merecía ser llamado música y qué no.
Porqué me es tanto más difícil escribir sobre las sensaciones que un disco genera en mi que sobre, por ejemplo una película? Después de un rato de pensarlo, creo que alcance la conclusión de que tenía que ver con ciertas predeterminaciones habitantes en mi. El cine, a pesar de que el desprecio que profeso por sus críticos es el mismo que el que me despiertan los "críticos de rock", se criticó siempre de la misma forma (y ahora se entenderá a que me refiero) pero la música no, porque hubo un momento en que se la dejó de percibir como un acto estético digno de reflexión. Pasó a ser sólo un producto más dentro de un mercado sobresaturado. El rock nunca se criticó desde un lugar verdaderamente poético, y poético en el sentido de atravesado por sensaciones lo más humanas y reales posibles, como experiencia de belleza (o de horror) que sin querer genera una reacción determinada en los sentidos y así en el intelecto (esto último al menos para los que no podemos despegarnos de él). La música antes era un placer, ahora es un producto. Y la crítica de rock esta inherentemente imposibilitada para abandonar su discurso propagandístico y explícitamente atado a la novedad.
La pretenciosa meta de quien les escribe es la de llegar a transformar esto en un ensayo estético. No voy a hablar de Kelly Jones porque vaya a sacar un disco nuevo que todo aquel que se digne de cierta cultura musical deba oir. Me cago en la cultura musical. Voy a hablar del cuarto disco de Stereophonics que me acompaño toda esta semana y me hizo sentir bien.
Horas faltan, más días. weekends.
1- Un sádico perverso que hace llorar a la nena.
2- Ámame y ódiame al mismo tiempo en que dos personas se unen en un acto de información llamado vulgarmente sexo.
3- Voy a desempolvar mis trajes.
4- Según una organización de investigación sobre salud, los poetas, artistas y bohemios tienen más experiencias amatorias que el resto de las personas normal.
4- Según una organización de investigación sobre salud, los poetas, artistas y bohemios tienen más experiencias amatorias que el resto de las personas normal.
5- No me odies tanto, podrías derramar una lagrima en el futuro.
w. necesitaría con suma urgencia emborracharme en un bar de corte irlandés y cantar a viva voz alguna canción de The Pogues.

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