Mira las figuras blancas que dibujan los intervalos
que separan a las palabras de muchas líneas de libros, e inspírate en ellas...
La visión de la nada misma es espontáneamente definitiva. A esta altura, año dos mil diecisiete y contando, es ya normal (y porqué no hasta normado) escuchar que la vida no tiene sentido y hacerse eco de tremenda sentencia. Ahora bien, la vida continua y nadie parece hacerse cargo de nada. Hacerse cargo de La Nada que es de lo que estamos hablando. Verdad ?
El instante en que La Nada se aparece frente a uno no posibilita tal escapatoria. Creía haberme dado cuenta de eso hace por lo menos un par de años pero no; hoy, luego de sucesos nada extraños a decir verdad, sé que en realidad no había entendido nada hasta este momento.
La Nada no es nada. Suena a juego de palabras barato y sin demasiado sentido, a pretensión de intelectualosidad metafísica mal alcanzada pero es verdad. La Nada es el primer abismo (tal vez el único) desde cuya altura ningún hombre puede mirar hacia abajo sin caerse. Una vez que se la contempló sucede la caída sin retorno, el dolor del fondo nunca alcanzado y la angustia de encontrarse solo y sin poder gritarle a nadie. Y luego que? Se compra la mejor peluca de bucles multicolores. Se trata estúpida y humanamente de solucionarlo. Se empiezan a juntar los propios pedazos desparramados alrededor de la propia cabeza.
Algunos intentan ser prolijos y sistemáticos; una vez reunidos planean una y otra vez, mirando hacia arriba, la forma de volver a subir para transmitir su nueva verdad (motivos secundarios para esto abundan: altruismo, poder, dinero, reconocimiento, sentido). Que alguno de ellos lo haya conseguido aún no me consta. Otros, aúllan de dolor, maldicen y lloran histéricamente. Lo único que los mantiene vivos es la perplejidad en la que están involuntariamente inmersos. Saben que no pueden subir, sólo esperan que caiga otro que grite lo suficientemente fuerte para poder escucharlo. Algunos en vez de alcanzar su miembro más cercano sólo toman la primera piedra y se rompen la cabeza; otros, deciden que nada más puede hacerse y se entregan a la fe.
La Nada no es un lugar divertido. Es el final en vida y nadie puede vivir muerto. Yo sé que no puedo subir de nuevo. Mentes brillantes de verdad ya lo intentaron y siguen ahí. Entonces grito, lo más fuerte que puedo, lo más fuerte que mi angustia, mi perplejidad y mi cuerpo despedazado me permiten. Y no me escuchan casi nunca. Algunos perdieron sus oídos, otros están demasiado lejos y yo me canso cada vez más. Entonces porqué no reventarse la cabeza? Porque no sé que pasa después. Probablemente nada en minúsculas. Y porque cuando alguien me escucha, o cuando escucho yo a alguien, estar abajo no es tan malo. Podemos reinos a oscuras bajo la complicidad de la locura , de ver caminar alguien llevando puesta una sandalia fluor con agujeritos de trescientos pesos, podemos hablar en voz alta de verdad y hasta podemos coger extraña y torpemente para sentir placer. De La Nada no se vuelve y es una mierda, pero la imaginación que se consigue en el fondo no puede alcanzarla nadie que no se haya asomado para ver que había abajo. Yo prefiero tener un lugar ahí abajo, ahí en donde se oyen todas esas canciones que permanecen hasta el final. Donde me reencuentro con los fantasmas que deje.
1- siempre pareces dopada con esas gafas negras, pero no a lo buena onda sino a lo enceguecida
2- anoche fue la decima vez que sin querer me acuerdo de lo que me dijiste en el momento que sacaba esa foto, me miraste con cara de "¿seguis volado no?"
3- narcóticos anónimos.
4- cantinero sirvame lo mismo que a ella.
5- si pudieras haber inventado algo, ¿qué cosa hubiera sido? -un corazón no tan delator.

No hay comentarios:
Publicar un comentario