lunes


¡okey dokey!

Me quedo mirando una y otra vez el círculo del lavarropas. Ahí en donde se ve el agua girar y enroscar las prendas. Que gira y gira su ruleta de ropa, acostumbrada al agua y al retorcerse entre la espuma.
Escribo algo por no poder dormirme. Esta suciedad palaciega que me tiene tan así, encerrado. 
Estoy reunido con una musa inspiradora que me reta cada día. Cuida que no beba alcohol y repite cada día que me ama. Yo en esto, practico lo segundo por que no es la salud de ella la que corre peligro ni riesgo de tomar alcohol, al menos hasta ahora. Mi problemática mental con respecto a eso no es lo mismo que la de ella. Y ella cuida de mi no como una enfermera sino como mi remedio, la medicina directa. Entra en mis venas como el poeta idiota que escribiría que en tu corazón penetra y nada entre tus venas azules.
Algo está ocurriendo que no sé bien que es. Pero siento que al tenerlos alejados en ensayos que yo mismo interrumpo mi presencia, se acentúa una unión extraña entre nosotros, la mejor, diría.
Cuando comencé a sentirme mal realmente, en estos últimos tiempos, encontré un puñado de seres que son los mejores. Yo los siento magníficos, buenos, inigualables.
No tenemos el disco aún. Logramos conseguir atraparnos entre nosotros, encontrarnos cada vez en una sintonía más fina, más accesible, diría. No está bien agregar palabras, mucho menos adjetivos a este tiempo en el que corro. Pero camino. 
Camino junto a ellos y ellos me dan la vida. Y estoy permitiéndome gozar de mis propios escrúpulos, de mis propia libertades, de mis ansias y enfermedades. Por que todo soy, y eso me condensa en lo que luego escucharé. Lo más importante, que es no estar solo, aunque si elegí la soledad, o ser victima de ella, padeciéndola, suele ser a veces un trago amargo que uno no evita por imprudencia sino que elige cual es el camino que debe tomar. Lo hago con mi más etérea bondad. Una ternura que logro reproducir solo en efímeros sucesos, donde soy cómplice, autor, testigo...performer.
Nunca habrá nada parecido ni igual siquiera, tener este momento de brillo sin reproches, sin culpa, sin preconceptos absurdos, sin contestaciones prefijadas, que alguna vez me bloquearon y me expulsaron hacia otra galaxia.
Mi insensatez seria hablar de mi y como mi ser siente lo que vivo en estos días No podría hablar de mí sino hablo del nosotros. Somos la espina clavada en el cuerpo tuyo, en el mío, en nuestros propios cuerpos. La música de nuestros días, la música de nuestras vidas resuena en cada nota que hacemos.





1- Morir estrellado en tu estrella glamurosa.

2- Los días se hacen interminables como mirtha legrand.
3- Confesiones de invierno.
4- Desequilibrio emo-tivo.
5- Así en la salud como en la enfermedad.

w. prohibido suicidarse en primavera.




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